Como es del conocimiento público, el pasado 23 de junio mis compañeros Comisionados decidieron, por mayoría de los presentes, recusarme de participar en la resolución sobre el recurso de reconsideración RA-007-2011, relacionado con el expediente de investigación por prácticas monopólicas relativas DE-37-2006.
Estoy en desacuerdo con la determinación mayoritaria de mis compañeros Comisionados, por varias razones:
· No hablé de una posición personal, sino de una resolución del Pleno. Hice las declaraciones públicas que fueron motivo de la recusación como parte de mi responsabilidad como vocero de la institución, en un esfuerzo por explicar y defender públicamente una decisión del Pleno, no una posición personal. Así lo he hecho consistentemente a lo largo de los casi siete años de mi encargo.
Si se revisa la resolución del Pleno que defendí (que está publicada en el sitio web de la Comisión Federal de Competencia (CFC) desde el 25 de abril pasado), se verá que mis declaraciones reflejan la decisión mayoritaria que ahí se plasma; no más, pero tampoco menos.
· Mis declaraciones se refirieron a un caso cerrado en ese momento. A partir de las reformas que entraron en vigor el 10 de mayo pasado, el artículo 31 bis de la Ley aclara lo que ha sido la práctica de la CFC desde hace años: "el Pleno y cada uno de los comisionados […] deberán abstenerse de pronunciarse públicamente […] hasta que se haya notificado al agente económico investigado la resolución del Pleno de la Comisión […]" (énfasis añadido). Las declaraciones que, a juicio de la mayoría de mis compañeros Comisionados, dieron motivo para mi recusación se hicieron semanas después de la notificación a Telcel y –como lo reconoce la propia resolución sobre la recusación- antes de que la empresa interpusiera un recurso de reconsideración.
· El criterio de recusación no se encuentra en el marco normativo de la CFC. Si tener una posición pública sobre una resolución emitida legalmente y notificada a las partes es motivo de recusación, ninguno de los Comisionados que participó en la votación original debería participar en la decisión sobre el recurso de reconsideración en este o en cualquier otro caso futuro, porque a partir de febrero de este año –por acuerdo del propio Pleno- el sentido de los votos de cada uno de nosotros es conocido desde que se publica la resolución original.
Esto es absurdo; por eso creo que el criterio de recusación utilizado es erróneo, además de que no está ni ha estado nunca incluido entre los impedimentos que prevé expresamente nuestro marco normativo en el artículo 40 del Reglamento Interior de la CFC.
A pesar de no estar de acuerdo con ella, acato y respeto la decisión mayoritaria de mis compañeros Comisionados. Tengo absoluta confianza en que tomaron la decisión de recusarme exclusivamente sobre la base de sus convicciones personales, sin atender a presiones ni a tentaciones de ninguna especie.
La CFC está conformada por un equipo de profesionales del más alto nivel técnico y ético y por un Pleno consciente de la altísima responsabilidad que le ha sido conferida por el Estado mexicano. La institución es más grande que cualquiera de nosotros.
Por eso, estoy convencido de que la decisión final del Pleno sobre el caso del que he sido recusado, independientemente de quiénes participen en ella, reflejará única y exclusivamente los méritos del caso a la luz de la Ley Federal de Competencia Económica. No más y no menos.
Por mi parte, seguiré ejerciendo cabalmente las responsabilidades que me han sido conferidas como Presidente de la CFC. Entre ellas se cuenta la de fungir como vocero de la institución, para difundir y explicar pública y activamente las decisiones del Pleno, más allá de cuál haya sido el sentido de mi voto en un caso particular.
Seguiré haciéndolo porque es mi responsabilidad legal, pero también porque es mi convicción. La Comisión Federal de Competencia tiene que ser transparente y comprensible en sus decisiones y en sus razonamientos. Los asuntos que atañen a los ciudadanos deben dirimirse de cara a los ciudadanos; sólo así hay rendición de cuentas a la ciudadanía y sólo así se construye el apoyo social necesario para una política de competencia vigorosa, que tanta falta hace para mejorar la competitividad de nuestra economía y para elevar el bienestar de los consumidores mexicanos.y para colmo Ineptitud en la campaña de Eruviel Ávila - Roberto Calleja Ortega lea mas... http://bit.mx/rco
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